Agosto 13, 2006

La vida en Cristo

Entre mas conozco la palabra de Dios me doy cuenta de su infinita sencillez y por tanto lo extremadamente difícil de cumplir. Empezamos la vida cristiana en la mayoría de las veces porque estamos agobiados, cargados y cansados, otras veces por lo vació de nuestro corazón así materialmente no nos falte nada, vemos la gloria de Dios y volvemos al Egipto del pasado.

Alguien comento del poco tiempo que le tomo a Dios sacar a su pueblo de Egipto, pero al pueblo le tomo 40 años sacar a Egipto de su corazón. En nuestro caso, cuando por el Espíritu Santo nos rearguyo de pecado y aceptamos que necesitábamos de Cristo para llegar a Dios, hubo en nosotros un sentimiento pero no un compromiso.

Un día nos impacto tanto el llegar a los pies de Jesus, que pensamos en poner nuestra vida a su servicio solo olvidando una cosa, la forma en como debemos hacerlo.

A Jesus le llamaban maestro, o sea aquel que enseña, al cual se imita; al cual se sigue. Un día les dice a sus alumnos: “aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas.” Muchos cristianos no tienen paz en su corazón, existe algo que les atormenta, no tienen su alma en paz, hay algo que corroe por dentro y no les permiten ser felices; les falta humildad y mansedumbre.

Hay situaciones que nos hacen perder el control; ¿Le paso a Cristo? Por supuesto que no; su indignación al ver convertido el templo en cueva de ladrones, le hizo reaccionar volcando las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; pero nunca perdió el control; si lo hubiera hecho tal vez lo menos que hubiese pasado hubiera sido la destrucción y muerte de todos los que estaban allí; solo impartió una lección para aquellos que pretendían conseguir la expiación de sus pecados mediante sacrificios de animales sin arrepentimiento verdadero.

La analogía puede observarse cuando se disciplina a un hijo con vara sin que esto se convierta en abuso y maltrato; no se trata de mostrar la ley del mas fuerte, solo se trata de educar para su bien futuro; además no paso mucho tiempo para que sanara ciegos y cojos en el mismo templo, mostrando su amor por los perdidos. Si eres de aquellos azota puertas y tumba mesas, ¿que enseñanza quieres impartir? Soy más fuerte, más agresivo, no tengo argumentos, no me queda otra alternativa que violentarme para; ¿evitar perder? Cuando en un dialogo alguien grita, a perdido el soporte de sus argumentos.

Cuando Cristo maldijo la higuera tenía varios propósitos en mente: uno de ellos fue enseñar sobre el poder de la palabra dicha con convicción, enseñar sobre la fe y de paso comparar la falta de frutos espirituales del pueblo Judío. ( Óseas 9:10 ). Lejos esta el ser humano de algún propósito divina al proferir una maldición; solo se desea expresar ira y frustración; ninguna enseñanza, a lo mejor alejar del evangelio cualquier salvo potencial que este cerca.

A veces es mejor apartarse y no contender con la palabra; algunos usan la palabra no para discernir el alma del espíritu, sino para herir y confundir. Toman un versículo y lo sacan del contexto para defender una posición a su conveniencia; luego de la situación en el templo, llegan los principales sacerdotes y los escribas a increparlo y el sabiendo que por sus vanos razonamientos profesando ser sabios se hicieron necios, prefirió dejar la ciudad y reposar en Betania. En otras ocasiones es mejor dejarlos ir como a los fariseos que se ofendieron por las palabras de Jesus; si alguien no fue establecido por el Padre celestial, será desarraigado; son ciegos guiando ciegos y llegara el momento en que caerán al hoyo. Esta drástica determinación la tomo Cristo basándose es Óseas 4:17 que deja a estas personas apartadas de Dios para que hagan conforme a sus conciencias cauterizadas según Romanos 1:18:32

Tomando algunos apartes de Romanos 8 aprendemos que ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.

Podemos establecer que vivir en Cristo en muy bonito, que belleza hermanito, así es como se debe hacer. Etc. Pero tomarlo en serio es muy diferente, los oidores y no hacedores de la palabra se engañan a si mismos ( Santiago 1:22 ) y estos no serán justificados. ( Romanos 2:13 )

Cada paso, acción y determinación hagámoslo pensando en Cristo, tan solo apartar un hermano o sea aborrecerlo nos pone en calidad de homicida ( 1 Juan 3:15 ), llamarlo de manera burlona o enojarse con el conllevara a quedar expuesto al fuego del infierno ( Mateo 5:22 ), todo aquel que no perdona de todo corazón será entregado a los verdugos ( Mateo 18:34 ) y mas aun, Dios tampoco nos perdonara ( Mateo 6:15 )

No equivocarnos y pecar seria imposible, pero Dios da la salida; no dejemos pasar el día para hacer las paces (Efesios 4:26), y si nuestro arrepentimiento es verdadero abogado tenemos para con Dios. ( 1 Juan 2:1 )

Por tanto hermanos vivir en Cristo es un compromiso muy serio, no es solo el domingo o en las reuniones de la iglesia, no solamente es orar y alabar, vivir significa nuestro comportamiento en cada instante de nuestras vidas; lo que guardamos en el corazón y a lo que dedicamos nuestros pensamientos.

Nuevamente reitero hasta la saciedad: vivir en Cristo es dar vida a su cuerpo que es la iglesia y de la cual es la cabeza, el que dirige, el que guía y cada uno de nosotros estamos bien concertados y unidos ayudándonos mutuamente según el oficio de cada cual; edificándonos en amor que es el vinculo perfecto.

Dios nos aparte de todo mal y mantenga nuestro corazón y mente fijos en Jesus.

Pastor: Pedro Cárdenas .