Venid a mí

Diciembre 19, 2004

Isaías 1:18 Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana. 19 Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra; 20 si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada; porque la boca de Jehová lo ha dicho.

¿Alguna vez te han llamado a cuentas, el gobierno, tu jefe, tus padres, tu banco, tu esposo o tu socio?  Por supuesto que sí. Mas estoy completamente seguro que de entrada no te ofrecerá un perdón y olvido y tranquilito que no me debes nada. La ley humana es: cometió una falta, entonces pague y con intereses. Dios nos llama a una oportunidad de un juicio justo sin importar que tan grave haya sido la falta, solo te invita a poner tu corazón en disposición y tus oídos al entendimiento.
Imagine un esposa diciendo a su marido con voz pausada y serena (o viceversa): “mi amor, quiero decirte que esa multitud de infidelidades que tu cometiste me dolió mucho, pero estoy dispuesta a olvidarlo todo y amarte hasta el fin de nuestros días si quieres oírme, no me vengare, ni te daré lata por cosa alguna”

Dios ofrece perdonar absolutamente todos tus pecados, no solamente deja en cero (0) tu deuda sino que para Dios jamás has debido nada. Hebreos 8:12 Porque seré propicio a sus injusticias, Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades.

¿Pero como será esta propiciación? Romanos 3:22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, 23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, 24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados. 1 Juan 4:10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

¿Entonces a que vino Cristo? A darnos paz con Dios mediante su sangre. Mateo 26:28 porque esto es mi sangre, con la que se confirma la alianza, sangre que es derramada en favor de muchos para perdón de sus pecados.
La única manera de llegar al padre es por medio del hijo. Juan 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Cristo es la puerta a Dios Juan 10:9 Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo; y entrará, y saldrá, y hallará pastos. Nadie que pretenda llegar por otra puerta el Padre le atenderá. 1 Juan 10:1 De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador.

Pero Dios pone una condición, hay que escuchar y disponer el corazón, claro si tu quieres, El no te obliga, te invita. Juan 12:47: Al que oye mis palabras, y no las guarda, yo no le juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. 48 El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.

Si recordamos el versículo 20 de Isaías, dice que si somos rebeldes a escuchar moriremos a espada, por supuesto que no se trata de una muerte material sino espiritual, la palabra es la espada de la cual habla Dios, esa palabra que no queremos oír nos defenderá o acusara. Hebreos 4:12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos. 

Cristo es propicio a todas nuestras necesidades, su venida fue con un propósito integral en cuerpo, alma y espíritu. Juan 10:10  El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Jesús vino a salvar a sanar y a libertar Lucas 4:18 El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos.

Dios nos ha invitado a un gran banquete de palabra en esta celebración de navidad, sin importar que fuimos sino lo que seremos en Cristo. Mateo 9:10 Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publícanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos. 11 Cuando vieron esto los fariseos, dijeron a los discípulos: ¿Por qué come vuestro Maestro con los publícanos y pecadores? 12 Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. 13 Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.

Algunos se preguntaran: ¿acaso el pastor o el hermano o la hermana sentada allí o halla no eran tremendos pecadores? Pues si mi hermano, y le voy ha explicar la razón: 1 Corintios 1:27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; 28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, 29 a fin de que nadie se jacte en su presencia. Ya que no es el que quiere sino el que Dios escoge, pues esta escrito: Romanos 9:16 Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.

¿Entonces que paso con aquel que era tan malo? Sencillo, se puso a cuentas con Dios, abrió su corazón y entrego su vida a Cristo como señor y salvador; por lo tanto sus pecados le fueron borrados y Cristo le hizo nueva criatura. 2 corintios 5:17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas.

Como expresa Mateo 18:11 Porque el Hijo del Hombre ha venido para salvar lo que se había perdido.

¿Quisiera alguno de los presentes (o lectores) abrir su corazón? y escuchar la voz de Jesús diciendo las palabras de  Apocalipsis 3:20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. También te dice: Mateo 11:28  Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30 porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Diga con su boca el sentir de su corazón; Padre santo, hoy tu Espíritu Santo me convence de pecado, por lo tanto me pongo a cuenta contigo y acepto a Cristo como mi Señor y Salvador. Me arrepiento y deseo conocer de tu palabra. Pongo mi vida delante de ti, para ser saciado con agua de vida eterna.

Hermano si usted a hecho esta oración, tenga la absoluta seguridad que hay gozo en los cielos.

Dios le continué bendiciendo abundantemente, así como prospera tu alma.


Pastor
Pedro Cárdenas.


 

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