Marzo 5, 2007

 

Menosprecio

Malaquias 1:2 Yo os he amado, dice Jehová; y dijisteis: ¿En qué nos amaste? ¿No era Esaú hermano de Jacob? dice Jehová. Y amé a Jacob, 3y a Esaú aborrecí, y convertí sus montes en desolación, y abandoné su heredad para los chacales del desierto.

Parece a simple vista que es una injusticia y más aun analizando Romanos 9:11 pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama, 12se le dijo: El mayor servirá al menor. 13Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí.

Fuera del contesto de toda la historia bíblica esto perece una tremenda equivocación de parte del creador o al menos demasiada arbitraria, pero si profundizamos un poco más nos percatamos del porque de tan connotada determinación.

Dios nos da libre albedrío, nos pone delante de nosotros el camino que voluntariamente queremos escoger, tenemos una puerta ancha y otra angosta, perdición y salvación; la decisión es nuestra; pero igual el Padre celestial sabe que vamos a escoger; por lo tanto desde antes de que estuviéramos en el vientre de nuestra madre, antes de la fundación del mundo, ya sabia a quien amaría o aborrecía; no porque El lo hubiese decidido así, sino porque El valora la determinación que en algún momento de nuestra vida tomamos.

Jacob fue el menor de dos hermanos gemelos, y siempre busco la gracia de Dios de manera persistente y determinada, nada lo hacia cambiar de opinión respecto al favor del Señor, pero no siempre lo hizo de la manera correcta, tanto así que su nombre significa: “aquel que toma por el talón, el que suplanta”

Como muchos de nosotros, el patriarca en sus comienzos obro en su carne, la promesa estaba dada, “el mayor servirá al menor” pero Jacob no quiso esperar a que Dios materializara su promesa; con la “mejor intención” trato de ayudarle al Todopoderoso; aprovecho la necesidad de su hermano y le cambio la primogenitura por un plato de lentejas, en otras palabras, por sus propios medios, usurpo el derecho de su hermano usando su razonamiento sin esperar que Dios realizara el propósito en su vida. El fin era loable, pero el medio absolutamente cuestionable y así se lo haría saber Dios mas adelante.

No siendo ya suficiente, y siempre con la determinación de conseguir el favor de Dios, nuevamente suplanta a su hermano y roba la bendición narrada en Génesis 27:28 Dios, pues, te dé del rocío del cielo y de los frutos de la tierra, Y abundancia de trigo y de mosto. 29 Sírvante pueblos y las naciones se inclinen delante de ti. Sé señor de tus hermanos y ante ti se inclinen los hijos de tu madre. Malditos sean los que te maldigan y benditos los que te bendigan. Estas palabras competen todo lo que un ser humano pudiera recibir de Dios en toda su vida, prosperidad económica, emocional, honor, y por sobre todo el respaldo del que todo lo puede, el Señor de los cielos t la tierra.

El problema consistió en como Jacob lo consiguió; mas sin embargo Dios es fiel y no incumple sus promesas, solo que este hombre no estaba listo para tomar tan grande bendición por proceder en su carne; entonces vienen las consecuencias, y Dios le disciplino con su misma medicina, es perseguido y puesto en manos de un engañador aun mas astuto que el mismo Jacob, o sea su suegro Laban que le hizo trabajar para el por 20 años valiéndose de argucias y artimañas como el lo había hecho. Hasta aquí “el gusano” de Jacob luchaba desesperadamente en sus propias fuerzas por conseguir el favor de Dios.

Ahora bien, Dios no mira lo que el hombre ve; Dios observa el corazón, nosotros observaríamos un hombre corrupto, engañador, taimado y mentiroso, que hace alianza hasta con su propia madre para defraudar, con cualquiera de nosotros no tendría la menor oportunidad de establecer un vinculo de cualquier tipo; pero Dios ve mas halla de lo que nosotros miramos, Dios ve un ser que equivocado en sus acciones pero que le busca con el mas ardiente deseo de su corazón, por tanto Dios mismo le pone a prueba a ver hasta que punto quiere ese acercamiento; tanto así que vale la pena recordar el pasaje de Génesis 32:24 Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. 25Cuando el hombre vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. 26Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. 27 ¿Cuál es tu nombre? le preguntó el hombre. Jacob respondió él. 28Entonces el hombre dijo: Ya no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. 29 Declárame ahora tu nombre le preguntó Jacob. ¿Por qué me preguntas por mi nombre? respondió el hombre. Y lo bendijo allí mismo. 30Jacob llamó Peniel a aquel lugar, porque dijo: «Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma».

De aquí en adelante Jacob ya no es el mismo, es un hombre renovado por Dios y acepta la justicia del Señor para liderar el pueblo escogido; en Jeremías 30:10 Dios promete cuidarlo pero no lo dejara sin castigo. Una vez perfeccionado en la paciencia, Dios no se avergüenza de relacionarse estrechamente con el; pues en varios pasajes de la biblia se hace llamar “Dios de Jacob” y el mismo Jesucristo dice de el en Mateo 8:11 Os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los cielos. Aquí nuestro redentor ratifica la posición del patriarca al lado de los grandes hombres de la fe.

Entonces ¿donde radica el problema del pobre Esaú (velloso)?

La respuesta es bíblica: Génesis 25:33 Dijo Jacob: Júramelo en este día. Él se lo juró, y vendió a Jacob su primogenitura. 34Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; él comió y bebió, se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura.

Números 15:30 Mas la persona que hiciere algo con soberbia, así el natural como el extranjero, ultraja a Jehová; esa persona será cortada de en medio de su pueblo. 31Por cuanto tuvo en poco la palabra de Jehová, y menospreció su mandamiento, enteramente será cortada esa persona; su iniquidad caerá sobre ella.

El mayor valoro en muy poco lo que por derecho propio Dios le concedió y por eso fue desechado; tomar tal actitud es mucho más grave que pecar contra los hombres como lo hizo Jacob. Cuando un ser comete así sea un error garrafal contra la naturaleza humana, Dios es fiel y justo para perdonar y donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia; pero cuando el hombre se revela contra su mandato, es desechado.

Recordemos a Saulo de Tarso, consentía perseguir y matar cristianos, con la equivocada convicción de estar defendiendo la doctrina de Dios; el mismo Cristo sale a su encuentro, le reconviene y le da el privilegio que los ángeles anhelan y no pueden; anunciar el evangelio y además le concede múltiples revelaciones. Mical hija de Saúl menosprecio en su corazón a David cuando danzaba para el Señor y quedo estéril. El mismo Saúl menosprecio la palabra de Jehová y fue desechado. Porque esta escrito: Deuteronomio 32:18 De la Roca que te creó te olvidaste; Te has olvidado de Dios tu creador. 19 Y lo vio Jehová, y se encendió en ira Por el menosprecio de sus hijos y de sus hijas.

Hermanos según la palabra todos nosotros estaríamos desechados, puesto que hemos menospreciado no una sino innumerables veces los mandatos de Dios, pero nuestro poderoso Rey te da la salida como se la dio a David cuando también el menosprecio su palabra.

2 Samuel 12:7 Entonces dijo Natán a David: Tú eres ese hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: “Yo te ungí como rey de Israel y te libré de manos de Saúl, 8te entregué la casa de tu señor y puse en tus brazos a sus mujeres; además te di la casa de Israel y de Judá; y como si esto fuera poco, te habría añadido mucho más. 9¿Por qué, pues, has tenido en poco la palabra de Jehová, y hecho lo malo delante de sus ojos? A Urías, el heteo, lo mataste a espada y tomaste a su esposa como mujer. Sí, a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón.

Pero Dios conocía el corazón de David; y el rey respondió al profeta: 2 Samuel 12:13 Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. (Reconoció y acepto su pecado y el castigo) Natán dijo a David: También Jehová ha perdonado tu pecado; no morirás. 14Pero, por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido, ciertamente morirá.

¿Por que Dios perdono a David? Porque David después valoro la palabra de Dios Salmo 51:17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

Mis queridos hermanos, siempre en el Señor tenemos la esperanza, siempre esta su brazo extendido hacia nosotros, ¿que haremos? Cristo esta tan cerca de nosotros como nuestro corazón o nuestra boca.

Dios nos continué bendiciendo.

Pastor Pedro Cárdenas.