Febrero 11 de 2007

 

Más que vencedores

Romanos 8:28 Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Absolutamente, todas las cosas “ayudan a bien” así no entendamos la situación que estemos atravesando. Imaginémonos que hubiésemos vivido la vida con Jesus (es decir sin conocer la historia como uno de sus discípulos) en esos tres años nuestro raciocinio nos haría pensar: ¿que de bueno podrá resultar de que un hombre tan bueno sea ultrajado, vituperado, azotado, crucificado e inmolado de tal manera que derramo toda su sangre? Pues nada mas y nada menos que vencer la muerte, darnos salvación y vida eterna, y ser exaltado hasta lo máximo y tener toda potestad y autoridad tanto en el cielo como en la tierra.

En la cabeza del apóstol Pedro no cabía la posibilidad de que algo bueno trajera el padecimiento de Jesus, y aun mas le animo a que nada de esto le aconteciera, pero una cosa es nuestro pensamiento y otra la voluntad de Dios. Ahora vamos un poco mas lento, esta maravillosa promesa no es para todos, solo es para aquellos que “aman a Dios” y aun más, solo a los que son llamados con propósito conforme a su voluntad. ¿Cómo es esto?

Amar no es lo mismo que enamoramiento, decimos que amamos el deporte, nuestra ciudad, nuestros hijos, pero la realidad bíblica es un poco diferente, escudriñemos algo de “palabra”.

¿Que es amor es?

1 Juan 4:7 Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. 8El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor. 9En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 10En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 11Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros. 12Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.

R/ Amor a Dios conforme a su propósito es hacer lo que El hizo por nosotros, dar nuestra vida por nuestros hermanos del cuerpo de Cristo, y no me refiero a crucificarnos en una cruz invalidando el precioso sacrificio de Jesus, me refiero a dar nuestra antigua vida de orgullo, prepotencia y vanidad.

Cuando doblego mi carne para no devolver mal por mal a un hermano, estoy crucificando mi antigua manera de vivir juntamente con Cristo en la cruz.

Cuando no escatimo lo mío para ayudar a un hermano tal como Abraham no reparo en dar a su unigénito en sacrificio proyectándonos para nosotros de lo que Dios sería capaz de darnos, a su propio hijo, entonces estoy dando mi vida antigua de egoísmo por amor a otro.

Cuando alabo a Dios a pesar de que la higuera no florezca y en las vides no haya fruto, tal como lo hizo el rey David luego de la muerte de su hijo.

Cuando decido hacer la voluntad de mi padre celestial y no la mía, así no me guste, estoy dando mi antigua forma de vivir, negándome a mi mismo para que ya no viva yo, sino Cristo en mi.

Ya no tenemos que morir o derramar nuestra sangre en una cruz, Cristo lo hizo por nosotros, pero si tenemos que dar nuestra vida antigua y renovar nuestro entendimiento por la revelación de la palabra, siendo nuevas criaturas en el amor completo de Dios en su cuerpo que es la iglesia.

¿Como es el amor?

1 Corintios 13:4 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. 7Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

Cristo no se envaneció ya que ni siquiera tuvo en cuenta ser Dios ni nada a que aferrarse, sufrió el calvario para que tuviéramos salvación por medio de El, no se jacto de su poder y reprendió al apóstol Pedro tomar la justicia en sus manos, no se irrito sino que oro e intercedió por sus transgresores, no guardo rencor ya que siempre tiene sus brazos abiertos para todo aquel que desee buscarlo con un corazón contrito y humillado, ya que espera y cree que nuestro arrepentimiento sea sincero soportando todo el desprecio que le hemos hecho, aun siendo nosotros tan infieles, El permanece fiel.

Y así Dios espera que amemos a nuestros hermanos, rearguyéndoles con mansedumbre, levantándolos setenta veces siete, perdonando de todo corazón sin volver a acordarnos de sus ofensas. Si usted esta en este camino, tenga la plena seguridad que todo lo que le ocurra le ayudara a bien.

Romanos 8:31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? 32El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? 33¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. Hermanos, no solamente nos da todo lo que nos conviene, también intercede ante el padre por nosotros, es nuestro abogado que jamás a perdido ni perderá un solo caso.

¿Que circunstancia de la vida podrá alejarnos de Dios? ¿Que puede llegar a ser tan complicado o fuerte que nos aleje de la iglesia que es el cuerpo de Cristo? Romanos 8:31 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, angustia, persecución, hambre, desnudez, peligro o espada? 36Como está escrito: «Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero». Como estudiábamos algunos párrafos atrás, cada vez que hacemos la voluntad del Señor estamos siendo matados en nuestra vida antigua y resucitados para Cristo.

Por tanto puede decir conmigo: Romanos 8:37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. No hay nada que pueda separa de Dios a un discípulo, pero los que solo son creyentes o “simpatizantes” cualquier viento de doctrina, cualquier molestia, algún malentendido, una circunstancia adversa, una posición encontrada se lo llevara.

Un verdadero discípulo dirá: Romanos 8:38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni principados ni potestades, ni lo presente ni lo por venir, 39ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Dios nos bendiga con toda sabiduría de lo alto. Amen.

Pastor Pedro Cárdenas.