Noviembre 19, 2006
La unidad
Como vimos, la mejor demostración de amor y compromiso que un discípulo puede tener con el maestro es apacentar sus ovejas según Juan 21:15. Y ese llamado es irrevocable, Romanos 11:29 Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios. Y no es por nuestras propias fuerzas o merecimientos como esta escrito en romanos 9:16: Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.
Y Dios respalda al que llama y le da apoyo para el ministerio como en Hechos 2:14 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Judíos y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. Y hablaba las maravillas de Dios.
El apóstol comenzó la iglesia cristiana en unión de once más que respaldaron el propósito de Dios; no era una decisión de Pedro, era la voluntad del creador manifestada en la gran comisión ordenada por Jesus. Mateo 28:19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
No solamente Cristo dio la orden, también dejo establecido el funcionamiento de la iglesia tal cual como se cita en Romanos 12:4 De la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, 5así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros. No cabe duda alguna que la dependencia los unos de los otros es manifiesta por el deseo de Dios, y una vez en el cuerpo, enseña la manera de relacionarnos: el amor sea sin fingimiento, Amándonos los unos a los otros con amor fraternal, no perezosos, fervientes en espíritu, sirviendo al Señor, gozosos en la esperanza, sufridos en la tribulación, constantes en la oración. Compartiendo en las necesidades y practicad la hospitalidad. Unánimes entre nosotros; no altivos, sino asociándonos con los humildes. No tratando de ser sabios en vuestra propia opinión.
Dios no pretende uniformidad, el desea unidad; como El lo explicó, hay muchas funciones entre los miembros pero el sentir debe ser uno solo; aquel que toca la trompeta o el violín o la guitarra, todos interpretando instrumentos diferentes pero con un solo propósito: alabar a Dios. Todos actuando al mismo tiempo en armonía pero según las normas de la música con los acordes propios que se complementan para un sonido perfecto entonando la misma canción agradable a Dios.
Podrían ustedes imaginarse a los tres cantantes de opera mas famosos del momento, con sus voces espectaculares y en un teatro de inmejorable acústica cantando al mismo tiempo operas diferentes; por mas calidad de los artistas, se oirá horroroso. Eso es para Dios una iglesia en donde los miembros tienen un sentir diferente, pueden ser evangelistas consumados, predicadores excelentes, inmejorables maestros, etc. Pero en un sentir diferente se estaría realizando un trabajo horrible para Dios.
Dios nos llena de su Espíritu cuando estamos “todos, unánimes, juntos” Hechos 2:1; allí el Señor manifiesta su presencia, respalda a sus elegidos, bendice la iglesia, sana, restaura y salva.
En el cuerpo de Cristo a veces sucede que hay miembros que desean hacer todo para figurar y otros no quieren hacer nada para no comprometerse, el Señor nos educa ea través del apóstol Pablo en 1 Corintios 12:14 Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos. 15Si dijera el pie: «Como no soy mano, no soy del cuerpo», ¿por eso no sería del cuerpo? 16Y si dijera la oreja: «Porque no soy ojo, no soy del cuerpo», ¿por eso no sería del cuerpo? 17Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuera oído, ¿dónde estaría el olfato? 18Pero ahora Dios ha colocado cada uno de los miembros en el cuerpo como él quiso, 19pues si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? 20Pero ahora son muchos los miembros, aunque el cuerpo es uno solo. Para que el cuerpo de Cristo sea reconocido como tal, los miembros deben de realizar su función tal y como Dios le dio; y continua explicando la dependencia los unos de los otros: 21Ni el ojo puede decir a la mano: «No te necesito», ni tampoco la cabeza a los pies: «No tengo necesidad de vosotros». 22Al contrario, los miembros del cuerpo que parecen más débiles, son los más necesarios; 23y a aquellos miembros del cuerpo que nos parecen menos dignos, los vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro, 24porque los que en nosotros son más decorosos no tienen necesidad. Pero Dios ordenó el cuerpo dando más abundante honor al que menos tenía, 25para que no haya divisiones en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocupen los unos por los otros. 26De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan. 27Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo y miembros cada uno en particular.
El anterior párrafo muestra la relación entre los miembros, ahora veamos nuestro vínculo con la cabeza que es Cristo. Efesios 4:1 Yo, pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados: 2con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, 3procurando mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz: 4un solo cuerpo y un solo Espíritu (Santo), como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; 5un solo Señor (Jesucristo), una sola fe, un solo bautismo, 6un solo Dios y Padre de todos (Dios), el cual es sobre todos y por todos y en todos. Nos damos cuenta claramente que a través de la relación con Cristo en su cuerpo tenemos la comunicación con la plenitud de la deidad trina.
Por ultimo mis hermanos, como seres humanos, de lo único que podemos estar seguros es de nuestra debilidad y naturaleza humana, por tanto Dios tubo en cuenta ese detalle y ordeno en Galatas 6:1 Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. 2Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. 3Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. 4Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro; 5porque cada uno llevará su propia carga. Dios nos bendiga con sabiduría, ciencia y gozo