La Semilla

Diciembre 5, 2004

Los niños en las escuelas realizan un experimento con semillas de fríjol aparentemente simple pero muy interesante, ya que esta analogía la dio Jesús.

La prueba consiste en colocar una semilla envuelta en papel seco en una bolsa plástica; y en otra bolsa de manera similar pero con el papel empapado en agua. Al pasar unos días, la semilla seca permanece igual mientras que la húmeda da muestras de vida. Si esperamos el tiempo suficiente, observaremos que ambas semillas murieron, una convirtiéndose en polvo y otra dando una planta con muchísimas más semillas.

En tiempos de Jesús, las personas buscaban ver a Jesús tal como hoy los cristianos anhelamos tener un encuentro personal con El. Juan 12:20 Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta. 21 Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús. 22 Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús.

Jesús no les dijo aquí estoy, ya pueden verme, ¿que se les ofrece?

Nuestro Señor les da una respuesta para aquellos que desean verlo en todas las épocas de la humanidad. Juan 12:23 Jesús les respondió diciendo: Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado. 24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.

No existe ni la más remota posibilidad de tener un encuentro personal con Cristo sino mueres y naces de nuevo. Una semilla sin germinar podrá talvez ser de bendición por una vez, cuando sea consumida como alimento, pero será su máximo logro, mas una semilla germinada dará un sin fin de bendiciones perpetuándose una y otra vez en mas semillas y en mas plantas, infinitamente y por una eternidad.

Así como Jesús le dijo a Nicodemo que debía nacer de nuevo, es necesario morir para vivir por siempre. “para que todo el que cree en él tenga vida eterna”

 Jesús explica muy explícitamente el morir en el versículo 25: El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará. Todo aquel que no quiera dejar su vida pasada donde mandaba su “yo” perderá la vida eterna, dará gusto a su orgullo, vanidades, pasiones, vicios, egocentrismos, pero jamás estará con Jesús, ni en este siglo ni en el venidero.

Muy bien: para mis consiervos de la iglesia y para muchos es tema trillado el morir al viejo hombre; supongamos que esa es una decisión tomada; volvamos a nuestro experimento escolar, la semilla en papel húmedo empezó a dar muestras de vida, ¿que pasara si continúa en la bolsa plástica?

La respuesta es obvia; por lo tanto hay que darle las condiciones adecuadas para que esa semilla crezca y de mucho fruto. El grano debe ser puesto en tierra y regado con agua. La tierra representa el lugar donde el Señor te coloco, la iglesia, allí recibes el agua viva, la palabra de Dios; Juan 4:13 Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; 14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.

Repasemos:
  1. Decidimos morir para vida eterna
  2. Estamos en buena tierra con agua de vida eterna¿Y ahora?
  3. A crecer y dar fruto.
Continua narrando Juan 12:26 Si alguno me sirve, sígame; y donde yo estuviere, allí también estará mi servidor. Si alguno me sirviere, mi Padre le honrará.

Gloria a Dios, aleluya hermano, el mismo Dios dándonos honra. Amen, que maravilla, pero andar con Jesús y mantener una relación con El no es fácil, ya que el mundo se opondrá.

Servir a Dios es un placer en el Espíritu, pero tremenda lucha en la carne, ya que el mismo Jesús nos lo advierte: Juan 15: 18 Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros.

Cuando se decide servir al Señor el mundo te odiara, se burlaran de ti y te trataran de loco como esta escrito, 1 Corintios 2:14 Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
Y más aun, tus enemigos estarán muy cerca de ti: Mateo 10:34 No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. 35 Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; 36 y los enemigos del hombre serán los de su casa.

La contradicción puede venir de tus propios consiervos, de tu esposa o hijos, de los seres más allegados, pero debemos ser valientes; valientes para morir no en vano sino parir para llevar mucho fruto. Nuestro Padre celestial nos dará la fuerza suficiente para la dura batalla y con plena y absoluta seguridad proclamaremos que somos más que vencedores en Cristo. Por lo tanto, llenos de Espíritu Santo, tomemos nuestra cruz y prosigamos al blanco a pesar de toda injusticia. No importa que tan importantes sean para nosotros los detractores; tengamos en cuenta Mateo 10:37 El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; 38 y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. 39 El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.

Es duro tomar la determinación de servir al Rey; a pesar de servir siempre habrá críticas y murmuraciones, pero todo lo podemos en Cristo que nos fortalece y además nos adueñamos de la espectacular promesa:

Romanos 8:18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.

Oración: Bendito Señor, mantén en mi, un corazón dispuesto a recibir el agua de tu palabra, pon en mi Señor el hacer tu voluntad, quiero servirte como tu quieras no como yo creo que debo hacerlo. Quiero morir para nacer de nuevo con mucho fruto, dame Señor de tu Espíritu, guíame, enséñame, consuela mi alma. Gracias nuevamente Padre, por el privilegio de tenerme en cuenta para tus propósitos. Amen.

Pastor
Pedro Cárdenas.




 

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