Los ancianos de la iglesia.

Septiembre 19, 2004
El que Nuestro Señor nos haya elegido para compartir su palabra de salvación y vida eterna es un privilegio inmerecido aunque muy anhelado. Ahora que a pesar de nuestras iniquidades y malvados corazones haya tenido el inmenso amor de tenernos en cuenta para desarrollar un ministerio en la iglesia, es algo invaluable en la vida de un verdadero cristiano.

Anciano no refiere a personas de mucha edad (aunque pudieran serlo), sino a aquellos que cumplen con ciertos requisitos establecidos bíblicamente.

El apóstol Pablo lo describe en
Tito 1: 5 Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé.

Este “anciano” debe cumplir requisitos muy exigentes descritos a partir del versículo 6: el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía.
En otras palabras, si un miembro de la iglesia tiene aun cosas por las cuales debe ser redargüido o reprendido; no tiene un matrimonio establecido bajo la bendición de Dios y aprobada su fidelidad; no debe ser tenido en cuenta para ser un anciano de la iglesia; aun mas, si sus hijos son viciosos o de malas costumbres no es bíblico que ostente tal titulo, y peor que cualquiera de las anteriores, que sus hijos no sean creyentes.

Por favor que
no se malinterprete la palabra ni la explicación; no es  que una persona con estas “distinciones” no pueda pertenecer a la iglesia; por el contrario, solo en el cuerpo de Cristo podrá ser manifestada la gloria de Dios para un cambio en su vida y la de su familia, solo que no debe ser tenido como “anciano”.
Y como si fuera poco, a pesar de cumplir con los anteriores requisitos añade el apóstol
7: Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas.  Es decir, aquellas personas que no pueden recibir contradicción alguna a sus pensamientos o propósitos exaltándose en sobremanera, que quieren que las cosas se hagan de acuerdo a su voluntad y no a lo establecido por la autoridad.

Además no puede ser ni bebedor ni dado al dinero fácil; 8: sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo. Como quien dice con dominio propio, sin un espíritu de cobardía que esconde sus incapacidades en gritos o acciones agresivas.

También debe ser muy cuidadoso de escudriñar las escrituras con la cobertura del Espíritu Santo para no crear dualidad de creencias en sus comentarios y enseñanzas; 9: retenedor de la palabra fiel tal como ha sido enseñada, para que también pueda exhortar con sana enseñanza y convencer a los que contradicen. Ya que en todas las iglesias existen “teólogos religiosos” esperando como contradecir y confundir, sin darse cuenta que son instrumentos de satanás para sembrar cizaña y destruir. 10: Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión, 11 a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene.

A estos hermanos se les debe amonestar con firmeza, ya que Pablo dice: 13 - Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe, 14 no atendiendo a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad. 15 Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas. 16 Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra.

¿Y que dice de las ancianas? Capitulo 2: 3 Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; 4 que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, 5 a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada

A veces los pastores o ancianos establecidos nos cohibimos en llamar la atención a estas personas por temor a volvernos “repetitivos, regañones u ofensivos; mas sin embargo Pablo nos dice:
15 - Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie.

Y sin dejar ninguna hendija abierta para el enemigo nos habla: Capitulo 3: 1 Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra. 2 Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres. 3 Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.

A pesar de esta disertación de Pablo a Tito inspirada por el Espíritu; existen hermanos que persisten en no oír y mucho menos en cambiar; ¿que podemos hacer?
9 - Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho. 10 Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo, 11 sabiendo que el tal se ha pervertido, y peca y está condenado por su propio juicio.

Parecería ser que los ancianos son intocables. Pero no es así, Dios no deja nada al azar, siempre existe un equilibrio en la perfección de su palabra. El Señor manda a ser muy cuidadoso con las personas que El ha puesto en eminencia pero no deja que nadie desobedezca; por lo tanto expresa Pablo en 1 Timoteo: 5: 17 Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. 18 Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario. 19 Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos. 20 A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman.

Oración: Amado padre celestial; justificados por Cristo Jesús, ante tu divina presencia rogamos por sabiduría de lo alto para nuestros pastores, para nuestros ancianos, para nuestros gobernantes, para nuestros jefes y para nuestras cabezas. Que a través de ellos sean bendecida nuestra iglesia, nuestra casa, nuestro empleo, nuestros países y nuestras vidas.


Pastor
Pedro Cárdenas.

 

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